El esmoquin y la camisa de pana

Cosas que me sorprenden: ser de izquierdas para algunos debe de significar tener que vestir harapos y por supuestísimo llevar un smartphone acorde con tu nivel de currante de toda la vida, nada de iPhones ni tonterías varias. Ni te explico si te pones un esmoquin (¿dónde vas tú a parar? puro sacrilegio).

Lo mejor, insinúan algun@s, es vestir acorde con tus votantes.

Digo yo que por ejemplo, lo más correcto para los puristas que critican la manera de vestir, es que uno de izquierdas vista una camisa de pana.
Que luego si eso aunque el de la camisa de pana se prejubile yendo a un consejo de administración, se compre un yate, una churri le ponga cremita en la espalda mientras él se fuma un puro y se compre una finca valorada en 1 millón de euros, no tiene importancia.

Ahora todo me queda claro. El mundo está lleno de prejuicios, de falsas apariencias y de gente que ve la paja del ojo ajeno y no la viga (maestra) del suyo propio.

La multa i la grua

Dubto que et recordis de nosaltres. Havíem deixat el cotxe una gèlida tarda de desembre, ben aparcat per cert, per donar de menjar un parell de colònies de gats que hi ha al Parc de Montjuïc.

Normalment venim caminant, però aquell dia tenia fred i per no deixar de donar de menjar els gats, vam decidir agafar el cotxe.

Van ser 10 minuts que vam perdre de vista el cotxe. Insisteixo, ben aparcat. Quan ens vam adonar, vam veure la teva grua, i tu t’estaves mirant el cotxe. Ens va estranyar perquè l’únic senyal de trànsit era el d’una prohibició d’aparcament de caravanes. 

Et vam cridar per preguntar-te què estaves fent i en veure’ns vas escapar a la grua i te’n vas anar com alma que porta el diable.

No vas deixar res al cotxe. Res.

Ahir ens va arribar una multa d’aquell dia. 90€ que es converteixen en 45€ si l’abonem en termini. Saps? Em va donar ràbia. Perquè sé que el que vas fer és denunciable. Perquè és fals. 

Jo ho sé i tu ho saps. 

Aquests diners són els que em gasto de la meva butxaca per donar de menjar als gats que no tenen res. I els hauré de pagar sabent que vas falsejar un informe. Tu que ni tan sols ets un agent de la autoritat. Ni jo, és clar, pero en sóc funcionària pública i d’aquestes coses en sé. I també sé que no puc demostrar lo mal professional que ets. 

Algú un dia em va dir que a la vida és millor ser feliç que tenir raó. Sé que tinc raó, però pagaré la multa perquè prefereixo no ser una pobre desgraciada com tu.

Espero que els Nadals hagis pogut comprar per a la teva família tots els regals amb els plus de les multes que fas falses. 

Jo aquest mes hauré gastat el doble per donar de menjar als gats del carrer per culpa teva.

Dubto que et recordis de nosaltres. Però jo sí, saps per què? Perquè et vaig mirar als ulls i en aquell moment vaig saber que menties. 

Apreciado Pedro (Sánchez)

Apreciado Pedro,

Esta mañana me he levantado con este chiste tan vuestro marca PSOE, ya sabes… eso de ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el vuestro.

Mientras tomaba el café con leche de primera hora de la mañana, desgranaba tu chiste (reconozco que gracioso) y me hacias pensar en todas las cosas que ha hecho Rajoy y el Partido Popular, que en general son muchas, para convercerme que la independencia es una salida más que razonable ante tanta política de bajo calado y  perfil que representáis, para mí y para otros muchos, ambos partidos.

Verás, ser independentista en los tiempos que corren es lo mejor que le puede pasar a una. Porque tiene cosas muy positivas que jamás de los jamases podréis darnos vosotros: nos ha devuelto la ilusión, la esperanza, el respeto por nosotros mismos y las ganas de hacer de nuestro espacio vital un mundo mejor.

Ni tú, ni los tuyos ni los de más allá representáis nada de eso. Al contrario. Representáis las viejas ideas de olor a nausebunda naftalina que os afanáis a pintar con una capa de modernidad absurda y sin sentido. Porque no te engañes… sólo hace falta rascar un poco para veros el plumero.

Y de verdad, es que a veces me desconciertas. Te vendes como moderado, vas de Chuck Norris en los debates y dedicas el tiempo libre a hacer un monólogo gracioso propio del Club de la Comedia. Bueno, en cuestión de monólogos te gana por goleada Felipe González, la mayor vergüenza con mayúsculas que ha tenido el disgusto de tener un partido que se hace llamar socialista y obrero.

Pero estaba yo pensando que quizás te esperabas que te aplaudiese la ocurrencia. Disculpa, es que a las 6 de la mañana, cuando me levanto, no estoy para muchas monsergas.

Aunque ¿sabes? que ahora que ya han pasado unas horas, pienso que quizás también esperaba que le aplaudiese Zapatero cuando afirmó que “apoyaré el Estatut que apruebe el Parlament de Catalunya” o mejor, seguro que Alfonso Guerra esperaba que le hiciese la ola cuando aseguró en tono jocoso que “los socialistas se cepillaron el Plan Ibarretxe y el Estatut Catalán porque eran infumables”.

De hecho, Guerra es el que más me gusta, si te soy sincera. No sé por dónde anda en estos momentos, pero le puedes dar las gracias de mi parte. Su inestimable ayuda me hizo independista por convicción. Y desde entonces he decidido que nadie de vosotros o los de más allá se vuelva a reir de mi o de la gente ilusionada en nuestra cara.

Te puedo garantizar, parafraseando a Piqué  cuando hizo referencia a una fiestecita de ya sabemos quién… Es que con vosotros (para mi) empezó todo.

Podríamos hablar largo y tendido sobre la transición española. Uy, un tema apasionante que descubrí en la facultad desde diversos puntos de vista. Pero vaya, no terminaría de “dar cera y pulir cera” a tanta política barriobajera que durante años nos habéis ofrecido tan amablemente los tuyos y los de más allá.

¿Que por qué me gusta la independencia? porque he elegido ser ciudadana y no súbdita (encantadora frase de Federico Mayor Zaragoza). Hasta puedo elegir equivocarme, pero créeme, habré hecho algo más de los palmeros que os aplauden a tí, a los tuyos y a los de más allá por el simple hecho de vivir en su estado de inopia permanente.