El esmoquin y la camisa de pana

Cosas que me sorprenden: ser de izquierdas para algunos debe de significar tener que vestir harapos y por supuestísimo llevar un smartphone acorde con tu nivel de currante de toda la vida, nada de iPhones ni tonterías varias. Ni te explico si te pones un esmoquin (¿dónde vas tú a parar? puro sacrilegio).

Lo mejor, insinúan algun@s, es vestir acorde con tus votantes.

Digo yo que por ejemplo, lo más correcto para los puristas que critican la manera de vestir, es que uno de izquierdas vista una camisa de pana.
Que luego si eso aunque el de la camisa de pana se prejubile yendo a un consejo de administración, se compre un yate, una churri le ponga cremita en la espalda mientras él se fuma un puro y se compre una finca valorada en 1 millón de euros, no tiene importancia.

Ahora todo me queda claro. El mundo está lleno de prejuicios, de falsas apariencias y de gente que ve la paja del ojo ajeno y no la viga (maestra) del suyo propio.

Apreciado Pedro (Sánchez)

Apreciado Pedro,

Esta mañana me he levantado con este chiste tan vuestro marca PSOE, ya sabes… eso de ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el vuestro.

Mientras tomaba el café con leche de primera hora de la mañana, desgranaba tu chiste (reconozco que gracioso) y me hacias pensar en todas las cosas que ha hecho Rajoy y el Partido Popular, que en general son muchas, para convercerme que la independencia es una salida más que razonable ante tanta política de bajo calado y  perfil que representáis, para mí y para otros muchos, ambos partidos.

Verás, ser independentista en los tiempos que corren es lo mejor que le puede pasar a una. Porque tiene cosas muy positivas que jamás de los jamases podréis darnos vosotros: nos ha devuelto la ilusión, la esperanza, el respeto por nosotros mismos y las ganas de hacer de nuestro espacio vital un mundo mejor.

Ni tú, ni los tuyos ni los de más allá representáis nada de eso. Al contrario. Representáis las viejas ideas de olor a nausebunda naftalina que os afanáis a pintar con una capa de modernidad absurda y sin sentido. Porque no te engañes… sólo hace falta rascar un poco para veros el plumero.

Y de verdad, es que a veces me desconciertas. Te vendes como moderado, vas de Chuck Norris en los debates y dedicas el tiempo libre a hacer un monólogo gracioso propio del Club de la Comedia. Bueno, en cuestión de monólogos te gana por goleada Felipe González, la mayor vergüenza con mayúsculas que ha tenido el disgusto de tener un partido que se hace llamar socialista y obrero.

Pero estaba yo pensando que quizás te esperabas que te aplaudiese la ocurrencia. Disculpa, es que a las 6 de la mañana, cuando me levanto, no estoy para muchas monsergas.

Aunque ¿sabes? que ahora que ya han pasado unas horas, pienso que quizás también esperaba que le aplaudiese Zapatero cuando afirmó que “apoyaré el Estatut que apruebe el Parlament de Catalunya” o mejor, seguro que Alfonso Guerra esperaba que le hiciese la ola cuando aseguró en tono jocoso que “los socialistas se cepillaron el Plan Ibarretxe y el Estatut Catalán porque eran infumables”.

De hecho, Guerra es el que más me gusta, si te soy sincera. No sé por dónde anda en estos momentos, pero le puedes dar las gracias de mi parte. Su inestimable ayuda me hizo independista por convicción. Y desde entonces he decidido que nadie de vosotros o los de más allá se vuelva a reir de mi o de la gente ilusionada en nuestra cara.

Te puedo garantizar, parafraseando a Piqué  cuando hizo referencia a una fiestecita de ya sabemos quién… Es que con vosotros (para mi) empezó todo.

Podríamos hablar largo y tendido sobre la transición española. Uy, un tema apasionante que descubrí en la facultad desde diversos puntos de vista. Pero vaya, no terminaría de “dar cera y pulir cera” a tanta política barriobajera que durante años nos habéis ofrecido tan amablemente los tuyos y los de más allá.

¿Que por qué me gusta la independencia? porque he elegido ser ciudadana y no súbdita (encantadora frase de Federico Mayor Zaragoza). Hasta puedo elegir equivocarme, pero créeme, habré hecho algo más de los palmeros que os aplauden a tí, a los tuyos y a los de más allá por el simple hecho de vivir en su estado de inopia permanente.

 

 

 

 

 

 

 

Propera parada: eleccions

No ens enganyem, el procés ha arribat fins aquí perdent pistonada, així que ara toca aturar-nos a posar benzina i mirar el mapa.

La CUP ha estat coherent amb el seu programa. No volien investir a Mas i, què voleu que us digui? tenen tot el dret del món a no fer-ho. Clar que sobrava el via crucis assambleari perquè marejar la perdiu tampoc no és la solució.

Ara bé, que la CUP tampoc s’enganyi. Junts pel Sí (JxS) també ha estat coherent. Mas era el seu candidat i per tant, també tenen tot el dret del món a no cedir.

Un error greu de la CUP ha estat pensar que podien separar procés i president: si vols arribar a un acord, mai es pot començar amb ultimàtums. Però, en el fons, mai s’ha tractat d’arribar a un acord, perquè la qüestió ha acabat sent voler treure a Mas per damunt del procés d’independència.

La qüestió capdalt tampoc no ha estat la no-negociació de la CUP i JxS, encara que sembli que sí. Haver arribat a aquí és conseqüència de la fragmentació de pensament que viu el país. Aquells que ho tenen clar no són el problema. La qüestió radica en que qui havia d’arribar als indecisos no ho va fer amb prou efectivitat. I el resultat electoral del 27S n’és la prova.

Perquè si el resultat hagués estat un altre, la CUP no hauria estat la involuntària protagonista. Haguessin seguit sent fidels als seus principis (entre d’altres, no investir a Mas) però haguessin recolzat aquells punts cap al camí de la independència.

Desafortunades també les declaracions de l’ANC demanant activament el vot a qualsevol de les forces independentistes sense tenir en compte que JxS i la CUP l’únic que tenen en comú és la independència, i com ja s’ha vist,  tampoc a qualsevol preu.

Per tant, mans a l’obra, que encara queda molt per fer. La societat catalana té una nova oportunitat (ara amb les coses més clares) per decidir cap a on vol anar. Les eleccions no deixen de ser el pas lògic (i més democràtic) que podem tenir a les nostres mans atès la inoperància dels partits.

I als partits independentistes, per la seva banda, els queda la feina més feixuga: fer millor les coses, aprende dels errors i arribar als indecisos, que són els que juguen el paper clau i els que donaran la victòria o la derrota d’un procés tan complex com excitant.

propera parada doncs: eleccions.